21 Oct Cinco generaciones en el trabajo: el desafío que Chile ya no puede postergar
En el foro “El fin de las generaciones aisladas”, organizado por Corporación Tálanton, especialistas y líderes del mundo público y privado analizaron cómo el envejecimiento de la población transforma el trabajo y qué pueden hacer las organizaciones para fomentar la colaboración, combatir los estereotipos etarios y aprovechar el talento en todas las etapas de la vida.

La convivencia de hasta cinco generaciones en un mismo espacio de trabajo plantea nuevos desafíos para Chile. En un contexto de envejecimiento de la población y transformación del mundo laboral, aprovechar las capacidades de personas de distintas edades se vuelve una oportunidad para las organizaciones y para el desarrollo del país.
Ese fue uno de los principales mensajes del foro “El fin de las generaciones aisladas”, organizado por Corporación Tálanton, que reunió a expertos en demografía, representantes del mundo público y privado y líderes empresariales para conversar sobre longevidad, inclusión y futuro del trabajo.
En la apertura, Alejandra Pérez, presidenta de Tálanton, planteó que el país avanza rápidamente hacia una nueva realidad demográfica y que las organizaciones deben prepararse para ella. “Estamos ante un tema estratégico”, sostuvo, advirtiendo que no abordar la convivencia intergeneracional puede significar perder talento, productividad y conocimiento acumulado.
La invitación fue a avanzar hacia una mirada que reconozca el aporte de cada persona, promoviendo la colaboración intergeneracional mediante la colaboración entre el Estado, las empresas, la academia y la sociedad civil.
El cambio demográfico exige anticiparse
El demógrafo Arnstein Aassve, profesor de la Universidad Bocconi y director del proyecto europeo FutureRes, abordó las transformaciones asociadas a la baja natalidad y al envejecimiento de la población. Estos cambios obligan a revisar las políticas públicas y la forma en que las sociedades organizan el trabajo, los cuidados y las distintas etapas de la vida.
“Es importante considerar las distintas realidades demográficas de los países, porque influyen en cómo debemos pensar nuestras sociedades envejecidas”, advirtió.
Entre los desafíos destacó la necesidad de facilitar el equilibrio entre la vida laboral y familiar, avanzar en igualdad de género y promover el aprendizaje a lo largo de toda la trayectoria profesional. En este escenario, la adaptación no puede recaer únicamente en las personas: también requiere instituciones y organizaciones capaces de responder a una realidad demográfica distinta.
Asimismo, Arnstein Aassve advirtió que los países deben prepararse para una sociedad con menos personas jóvenes y una población mayor más numerosa. “Las tasas de fertilidad probablemente no van a volver a los dos hijos por pareja, que es la cifra de reemplazo. Entonces, ¿qué hacemos para ser resilientes con lo que tenemos?”, planteó, llamando a anticipar los cambios y adaptar las políticas públicas a esta nueva realidad.
Ipsos: dejar atrás los estereotipos generacionales
Uno de los focos del encuentro fue la presentación de Nicolás Fritis, CEO de Ipsos, quien llamó a cuestionar las generalizaciones sobre las distintas generaciones. Según explicó, para comprender las diferencias entre las personas es necesario distinguir entre la generación a la que pertenecen, la etapa de vida que atraviesan y los acontecimientos históricos que han marcado sus experiencias.
Desde esa perspectiva, muchas de las necesidades laborales son transversales. El reconocimiento, la seguridad psicológica, la claridad estratégica y una cultura inclusiva son relevantes más allá de la edad. “El valor de los trabajos es transversal a lo largo de todas las generaciones y se ven brechas de puntaje muy pequeñas”, planteó Nicolás Fritis.
También destacó el caso de quienes se encuentran en una etapa intermedia de su vida laboral y deben responder simultáneamente a las necesidades de sus hijos y de sus padres. Esta “generación bisagra” refleja cómo las responsabilidades y expectativas cambian a lo largo del ciclo vital.
La mirada sobre las personas mayores también debe reconocer su diversidad: sus niveles de autonomía, salud, conectividad digital, ingresos y expectativas no son iguales. Por eso, las políticas y prácticas laborales deben evitar tratar a este grupo como una categoría homogénea.
De la inclusión a una estrategia de productividad
En el panel “Una agenda país para la nueva longevidad”, José Miguel Insulza, exsecretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA); Rosita Kornfeld-Matte, exdirectora del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA); Ernesto Silva, prorrector de la Universidad del Desarrollo; y Renzo Corona, presidente de ICARE, discutieron cómo traducir estos desafíos en acciones concretas.
Rosita Kornfeld-Matte destacó el cambio de enfoque que supone reconocer a las personas mayores como titulares de derechos, con autonomía y capacidad de decisión, en lugar de mirarlas únicamente desde la protección o el asistencialismo. También advirtió que los avances legales deben ir acompañados de recursos y medidas efectivas para combatir la discriminación por edad.
José Miguel Insulza coincidió en que Chile cuenta con instrumentos y compromisos en esta materia, pero que persiste una brecha entre los derechos reconocidos y su cumplimiento. Ernesto Silva, por su parte, subrayó la importancia de que las universidades y otras instituciones impulsen oportunidades de aprendizaje permanente. Y Renzo Corona advirtió que excluir a las personas por su edad es “un mal negocio”: las empresas pierden experiencia y conocimiento que pueden complementar las habilidades de los trabajadores más jóvenes.
El segundo panel, “El futuro del trabajo es multigeneracional”, llevó la conversación al interior de las organizaciones, con la participación de Jacqueline Balbontín, VP Retail Transformation & HR International Banking de Scotiabank; Cristián Bastián, Chairman de Grant Thornton Chile; Ana María Salinas, gerenta de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Lipigas; y Sharon Parker, gerenta de Personas y Sostenibilidad de Mutual de Seguros de Chile.
Los participantes compartieron experiencias sobre formación, tecnología, preparación para la jubilación y transferencia de conocimientos. Entre ellas, iniciativas de educación financiera y previsional, alternativas para quienes quieren seguir trabajando después de pensionarse y programas de mentoría cruzada, en los que personas jóvenes pueden compartir sus conocimientos digitales mientras profesionales con más trayectoria transmiten experiencia y aprendizajes del negocio.
Las experiencias mostraron que la inclusión intergeneracional no depende solo de iniciativas aisladas, sino también de una cultura organizacional que facilite la colaboración, el aprendizaje mutuo y el reconocimiento de distintas capacidades.
El encuentro concluyó con un llamado a pasar del reconocimiento de la diversidad generacional a su integración efectiva, mediante políticas públicas, formación continua y culturas laborales que permitan compartir conocimientos y desarrollar capacidades en todas las etapas de la vida.