Menos jóvenes, más sabiduría: el WEF alerta sobre el rol clave del talento mayor en el futuro laboral

En un escenario global marcado por cambios tecnológicos, climáticos y demográficos, el informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial entrega una alerta clara: el envejecimiento poblacional está transformando el mercado laboral, y en América Latina —particularmente en países como Chile, Argentina o México— se presenta tanto como un desafío como una oportunidad.

Uno de los hallazgos más destacados del informe es que el 40% de los empleadores a nivel mundial reconoce que el envejecimiento de la población está impulsando transformaciones en sus organizaciones. Las implicancias son profundas: una menor fuerza laboral activa puede limitar la disponibilidad de talento, elevar las tasas de dependencia y ralentizar el crecimiento económico si no se toman medidas de adaptación oportunas.

En este contexto, el talento senior —las personas mayores de 50 años— se perfila como un recurso invaluable. Su experiencia, madurez emocional, capacidad de adaptación y habilidades construidas a lo largo de décadas no solo representan una ventaja comparativa, sino también una oportunidad estratégica para impulsar la innovación, la productividad y la diversidad generacional en las organizaciones.

El dilema: envejecimiento y falta de estrategias

Aunque muchos países de altos ingresos, como Japón, Alemania o Italia, ya están sintiendo los efectos de la caída en la población laboral activa, en América Latina los efectos están comenzando a hacerse visibles. En países como Chile, por ejemplo, se estima que en 2050 un tercio de la población será mayor de 60 años. Sin embargo, las políticas laborales, educacionales y empresariales siguen sin adaptarse de forma sistemática a esta transformación.

El informe destaca que las empresas afectadas por el envejecimiento poblacional tienden a ser más pesimistas sobre la disponibilidad de talento. De hecho, el 60% de estas organizaciones prioriza como estrategia reconvertir a su personal actual hacia roles emergentes, en lugar de contratar externamente. Esta tendencia es una señal clara de la urgencia por integrar y desarrollar el potencial de los trabajadores mayores.

El reto de la inclusión del talento 50+

Pese a su valor, el talento mayor de 50 años sigue enfrentando múltiples barreras. La discriminación por edad, la exclusión de oportunidades de formación y la falta de flexibilidad laboral limitan su participación activa. El informe del WEF confirma que el avance de la automatización y la inteligencia artificial puede profundizar aún más estas brechas si no se asegura una estrategia de inclusión deliberada.

El mensaje es claro: no basta con reconocer el problema, es urgente diseñar políticas y culturas organizacionales que promuevan el aprendizaje continuo, la capacitación digital, la mentoría intergeneracional y la retención activa del talento senior. El 67% de las empresas que enfrentarán impactos del envejecimiento planea avanzar en automatización, pero también en mejorar sus programas de reconversión laboral.

Latinoamérica y la oportunidad de anticiparse

Si bien América Latina aún mantiene una proporción alta de población joven, el informe sugiere que la región tiene una oportunidad única: diseñar políticas laborales que reconozcan desde ya el valor del trabajador senior y prepararse para su integración plena.

Para ello, se requiere:

  • Programas de capacitación accesibles y adaptados a adultos mayores.
  • Políticas de flexibilidad laboral que permitan compatibilizar salud, trabajo y vida personal.
  • Incentivos para que las empresas retengan talento senior mediante beneficios, mentorías o esquemas de retiro parcial.
  • Un cambio cultural profundo que revalorice la edad como activo y no como impedimento.

 

La transición demográfica es irreversible. Sin embargo, la forma en que las economías —y particularmente las empresas— respondan a ella determinará si este cambio será una crisis o una oportunidad. En lugar de ver el envejecimiento como una carga, es hora de reconocerlo como una nueva fuente de innovación, liderazgo y resiliencia.

Invertir en el talento senior no es solo una decisión ética, es una estrategia inteligente y necesaria para el futuro del trabajo en América Latina. Como señala el Future of Jobs Report 2025, la longevidad bien gestionada puede ser una ventaja competitiva.