06 Ene María Isabel Aranda: “Los directorios son clave para acelerar entornos laborales multigeneracionales”
Ingeniera comercial, con una extensa trayectoria en la industria financiera, es socia fundadora de Tálanton y una convencida de que eliminar brechas –especialmente las asociadas a la edad– es clave para una sociedad más justa y competitiva.
María Isabel Aranda es ingeniera comercial de la Universidad de Chile y ha desarrollado su carrera en la industria financiera, con foco en creación de nuevos negocios, gestión corporativa financiera y de riesgos, estrategia comercial y comunicaciones. Ha sido directora en la industria financiera y en organizaciones sin fines de lucro, es socia fundadora y past president de REDMAD y, actualmente, es cofundadora y directora de la Corporación Tálanton.
Se define como una intraemprendedora. “Partí colaborando con la creación de la filial de leasing y luego fui convocada por la alta dirección del banco a desarrollar la filial de seguros. Creo que eso está en mi ADN. Por eso, cuando decidí salir del mundo corporativo, me embarqué en fundar REDMAD y ahora Tálanton. Me motivan los desafíos y las oportunidades: antes eran de negocios y hoy me motiva desafíos que nos permitan desarrollar una mejor sociedad”.
Esa motivación es la que hoy la moviliza dentro de la corporación. “No vamos a lograr un país más justo, equitativo y competitivo si no incorporamos el talento mayor. Me mueve la visión de Chile liderando en Latinoamérica un avance contundente y sostenido en esta materia”.
-¿Qué te motivó a cofundar Tálanton?
– La idea surge de conversaciones entre socias fundadoras de REDMAD, donde detectamos que muchas mujeres quedaban fuera del mercado laboral entre los 50 y 55 años y que su reinserción era muy difícil. Nos dimos cuenta de que las empresas estaban desechando talento muy temprano, algo que también afecta a los hombres. Además, la población envejece y la tasa de natalidad cae, por lo que pronto enfrentaremos un problema de fuerza laboral. Investigamos qué estaba ocurriendo en otros países con un desk research y la evidencia fue clara: ya existen políticas públicas y organizacionales que abordan este desafío. Así nació Tálanton, como una iniciativa diversa y transversal, orientada a impulsar un cambio cultural urgente.
-¿Cómo busca Tálanton generar un impacto real?
-Definimos tres ámbitos de acción. El primero es la incidencia pública, donde elaboramos un documento con 12 iniciativas concretas. El segundo es el trabajo con empresas, desarrollamos la Red de Empresas para Todas las Edades, que es un espacio muy relevante para visibilizar y compartir buenas prácticas entre las empresas. El tercero es la generación de contenido relevante: información clara y útil para empresas, legisladores y personas, que ayude a empujar el cambio cultural y a empoderar a quienes hoy se sienten desplazados por la edad. Hoy somos más de 40 socios activos que estamos trabajando de manera voluntaria y, en la medida que cada uno se involucre en las acciones desarrollamos, también vamos a incidir en nuestros entornos y grupos de interés. Es un círculo virtuoso que se va ampliando.
-Desde tu experiencia, ¿por qué la longevidad debe ser una variable estratégica?
-Porque asegura contar con todo el talento disponible y con el valor de la experiencia. Los jóvenes van más rápido, pero los mayores conocen los atajos, como bien señala Johannes Koettl. Integrar entornos multigeneracionales enriquece a las organizaciones favoreciendo la innovación y mejores procesos de toma de decisiones. Hoy la flexibilidad, el trabajo por objetivos y el bienestar, pensando en la salud mental y en equilibrar el mundo personal, familiar y laboral, son claves para la productividad y la sostenibilidad.
-¿Qué rol cumplen los directorios en este desafío?
-Los directorios son clave, porque establecen la visión y la estrategia, impulsan una cultura inclusiva que valora la diversidad de experiencias, fomentando la innovación, la retención de talento y la colaboración entre generaciones mediante políticas justas. En resumen, los directorios son fundamentales para diseñar y sostener una cultura organizacional inclusiva y moderna, esencial para capitalizar los beneficios de una fuerza laboral diversa en edad y experiencia, acelerando entornos laborales multigeneracionales.
-¿Qué riesgos ves para el sistema financiero si no se adapta a una sociedad más longeva?
-Desde mi visión, el gran riesgo es perder competitividad. En términos de toma de decisiones e innovación, está demostrado que la diversidad de los equipos tanto de género, edades, culturas, estudios asegura tener mejores procesos de toma de decisiones y fomenta la innovación.
-¿Cómo proyectas el impacto de Talantón?
-Mis sueños son ambiciosos: si en cinco años podemos decir que el propósito de Tálanton ya está logrado sería maravilloso. Y para lograrlo, sin duda, tenemos que lograr impulsar políticas públicas y organizacionales que permitan que el talento 50+ sea, se sienta y se perciba como un aporte imprescindible para el desarrollo sostenible de nuestro país.