11 Jun Antonia Salas se suma a Tálanton: “El envejecimiento es un proceso que nos involucra a todos”
Con una sólida trayectoria en comunicación estratégica, envejecimiento activo e inclusión social, Antonia Salas se incorpora como nueva socia de Tálanton, reforzando el compromiso de la Corporación con una sociedad más intergeneracional, justa y preparada para la longevidad.
Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y diplomada en Salud Mental, Vejez y Envejecimiento, Antonia Salas ha desarrollado una destacada trayectoria profesional en medios, consultoría y organizaciones dedicadas al bienestar de las personas mayores. Desde su paso por El Mercurio hasta su reciente rol como Subdirectora de Comunicaciones Estratégicas e Incidencia en Fundación Conecta Mayor UC —donde lideró iniciativas como 100 Líderes Mayores y la red Voces Mayores—, ha trabajado incansablemente por instalar un enfoque de envejecimiento activo, inclusivo y con sentido. Hoy, Antonia se incorpora como nueva socia a Tálanton, con el propósito de seguir fortaleciendo una mirada ética, estratégica y comunicacional sobre la longevidad en Chile.
“Es un honor formar parte de un grupo de profesionales con grandes trayectorias y logros, que han decidido poner su experiencia desde distintos ámbitos al propósito de visibilizar el aporte que realizan las personas 50+”, señala. Su motivación al integrarse a Tálanton surge de una afinidad profunda con su misión: “Me motiva que podamos trabajar juntos con una misma visión de sociedad, donde vemos la longevidad como una verdadera oportunidad”.
Desde esa convicción, Antonia espera poner al servicio del colectivo su expertise en comunicaciones y sostenibilidad: “Espero poder aportar en las acciones de incidencia pública, motivada siempre por mi pasión de avanzar hacia una sociedad más inclusiva e intergeneracional”.
Su experiencia liderando campañas de cambio cultural como 100 Líderes Mayores le ha dejado aprendizajes potentes sobre cómo remover prejuicios sociales y abrir nuevas conversaciones. “Hoy vivimos más y mejor, y es importante dar a conocer historias de dirigentes sociales, artistas, deportistas o emprendedores que generan impactos a lo largo de todo el país”, explica. “Conocer a tantos líderes que viven la vejez plena y con propósito, nos permite cuestionarnos nuestros prejuicios y estigmas respecto a la edad y cómo queremos ser cuando lleguemos a esa etapa”.
Para Antonia, cambiar la narrativa sobre la vejez no es un gesto simbólico, sino una estrategia urgente: “El edadismo está muy presente en nuestra sociedad, siendo el último de los ‘ismos’ socialmente aceptado. Nos sorprendería un comentario sexista o racista en un ambiente social o laboral, pero no nos molesta lo suficiente cuando se infantiliza o excluye a las personas mayores”. Desde esa premisa, enfatiza el rol que puede cumplir la comunicación estratégica en esta transformación: “Es fundamental para desmitificar la edad como un problema y generar un cambio de mirada, instalando oportunidades como la economía plateada, el encuentro intergeneracional y la experiencia de vida de este grupo etario”.
Como integrante del Comité de Comunicaciones de Tálanton, ha reflexionado también sobre los formatos y mensajes más efectivos para interpelar a nuevas audiencias: “Una de las narrativas que creo fundamental instaurar es que el envejecimiento es un proceso natural que nos involucra a todos. Hacernos conscientes de que somos seres envejecientes nos da un sentido de pertenencia y obliga a cuestionarnos qué tipo de vejez queremos vivir y qué estamos haciendo hoy para vivirla. No es un grupo ajeno, son nuestros familiares, amigos y colegas, y somos todos en un futuro”.
Finalmente, destaca la importancia del lenguaje y la estética visual en el posicionamiento de esta causa: “Hoy los medios de comunicación o las redes sociales nos muestran a este grupo desde una mirada asistencialista, con caricaturas y generalizaciones de un grupo sumamente diverso. La invitación es a hablar de las temáticas de las personas mayores desde una mirada de derechos y no de protección, dejando el lenguaje y las imágenes que los infantilizan, y poniendo en valor la experiencia que solo una trayectoria de vida puede darnos”.