Diego Bernardini: “La segunda mitad de la vida será la etapa más larga que viviremos”

Es argentino, máster en Gerontología, doctor en Medicina de la Universidad de Salamanca y un destacado divulgador en salud y bienestar de adultos y personas mayores.

Diego Bernardini, argentino de 58 años, es una de las voces más reconocidas en temas de salud y bienestar en personas mayores. Médico de familia y kinesiólogo de la Universidad de Buenos Aires, máster en Gerontología y doctor en Medicina por la Universidad de Salamanca, suma además formación en geriatría, salud pública, educación médica y rehabilitación.

Viaja por el mundo como consultor estratégico, conferencista y divulgador especializado en envejecimiento y calidad de vida. Entre sus líneas de investigación destaca la nueva longevidad, concepto que –según explica– supone un cambio de mentalidad profundo: “Es un nuevo paradigma y la forma en que las personas mayores de hoy, y quienes estamos en la mediana edad, estamos redefiniendo lo que entendemos por envejecer”.

No se trata solo de vivir más por el aumento de la expectativa de vida, recalca, sino de vivir mejor. “A una vida larga hay que hacerla una vida ancha, llena de proyectos que le den sentido. No es vivir más, sino vivir mejor, incluidos y partícipes. Y prepararnos para esa segunda mitad de la vida, que será la etapa más larga que nos tocará vivir en promedio”.

-Al hablar de estos temas se menciona la economía de la longevidad y la economía plateada. ¿A cuál debemos apuntar?

-Tenemos que hablar de economía de la longevidad. Abarca servicios, consumo, emprendimiento, turismo, necesidades familiares y también a quienes deben trabajar para llegar a fin de mes. Es un concepto mucho más integral que “economía plateada”, que viene de Europa y no refleja la realidad latinoamericana. Es más académico, profundo y ajustado a nuestra región.

-¿Cuáles son los desafíos de estar en la segunda mitad de la vida en 2025?

-El gran desafío es entender que esta etapa es mucho más larga que la infancia, la adolescencia, la juventud o la adultez inicial. Y no nos estamos preparando para afrontarla. La transición crítica es el retiro, muy marcada por el edadismo de sociedades que siguen asociando éxito a juventud. Falta valorar la experiencia y la libertad de elección. Encontrar un proyecto que dé sentido a la vida implica planearlo y eso es lo que no estamos haciendo. En nuestra comunidad La Segunda Mitad trabajamos justamente eso: generar espacios de reflexión y crecimiento para que estemos más preparados.

El valor del talento senior

-¿Qué te parece promover el talento senior 50+ como lo hacemos en Tálanton?

-Toda iniciativa que valore el talento y las trayectorias debe apoyarse y replicarse. A medida que envejecemos, construimos diversidad: no hay dos personas mayores iguales. Esa diversidad, sustentada en vidas y carreras distintas, es la base de lo que podemos aportar más allá de la productividad: enseñar, acompañar, dar ejemplo. Eso es vigencia, y tiene que ver con las ganas, no con la edad. Por eso es importante el reconocimiento del talento senior.

-¿Por qué es valioso que las personas mayores se mantengan vigentes?

-Porque hacer lo que nos hace bien mejora la salud y el bienestar. Sabemos por evidencia médica que estar ocupados se asocia a longevidad y mejor calidad de vida. No siempre es motivación económica; tiene que ver con el sentido de vida. Es importante ayudar a cada persona a reconocer sus recursos para mantenerse activa: impacta directamente en su salud.

-¿Cómo ves la realidad de la gente senior en otros países versus Latinoamérica?

-Latinoamérica tiene características propias: alta urbanización, transición demográfica acelerada, pobreza persistente y desigualdad. Por eso no nos sirven los modelos de Europa, China o EE.UU. Debemos adaptarlos a nuestra idiosincrasia. Aquí hay muchas mujeres mayores vulnerables, con baja educación y dedicadas al hogar, que al enviudar quedan en pobreza. Tenemos que dejar de romantizar el emprendimiento y de hablar de boomers y de “economía plateada”, porque no para todo el mundo es algo bueno.

Construir una sociedad para vidas más largas

-¿Qué medidas puede tomar la sociedad para mejorar la calidad de vida de las personas mayores?

-Hay que abrir espacios de conversación y compromiso político. El Estado, como órgano rector, debe influir a través de leyes y educación. Necesitamos pedagogía de la longevidad: enseñar el valor de vidas largas, de los proyectos y de la solidaridad social. Resolver el edadismo, la empleabilidad y las ciudades no preparadas para mayores exige diálogo y conciencia de que todos seremos mayores mañana. Es pensar el futuro propio.

-¿Cómo podemos prepararnos para el cambio demográfico que viene?

-Con formación, reflexión e intercambio. Cuando las personas conversan, cambian: descubren atributos propios que serán claves en la segunda mitad. En nuestra comunidad y en nuestra consultora Ideas Mayores, vemos que los desafíos son compartidos. Y compartirlos alivia y ayuda a encontrar respuestas. La toma de conciencia ocurre cuando uno mismo empieza a transitar esa etapa.