Teresita Serrano, decana Psicología UDD: “Hay que abrirse a aportar desde otro lugar”

Miembro de Fundación Tálanton desde el año pasado, Teresita está convencida de que el talento +50 puede y merece ocupar más espacio en el mundo laboral del que éste actualmente ofrece. Pero, advierte, para eso es importante un cambio de mentalidad, también en las personas de esa edad.  

No personas mayores, sólo personas. Así es cómo se sienten quienes tienen más de 50 años, según ha visto en sus investigaciones Teresita Serrano, psicóloga, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo. Especialmente en estos días en los que la esperanza de vida en nuestro país se empina por sobre los 80 años, una de las más altas de Latinoamérica, y cerca del 20% de la población actual tiene más de 60 años, pudiendo llegar al 32% para el 2050, según el Observatorio para el Envejecimiento de la UC. 

Pero hoy, en el mundo y también en Chile, la sociedad tiende a no ver así a este grupo de personas. El edadismo (discriminar a alguien por pensar que es “demasiado viejo” para algo) existe, especialmente cuando se trata del trabajo. Si bien una encuesta CEP reveló que la mayoría de los chilenos está de acuerdo con que las personas de más de 60 años estén empleadas y el 71% no cree que le quiten trabajo a los más jóvenes, el mercado los excluye progresivamente. Entre 2019 y 2024, la tasa de desocupación de ese grupo se duplicó. 

Esta realidad motivó a Teresita, quien es parte de REDMAD (Red de Mujeres en la Alta Dirección) a sumarse como socia a Fundación Tálanton, que trabaja por la integración laboral del talento +50. 

—En la facultad empezamos a visualizar la oportunidad de profundizar en el tema de las personas mayores, a propósito de los cambios demográficos que estamos enfrentando. Con un grupo académico empezamos a conectarnos con otros interesados en abordar este tema y así conocí a la fundación Tálanton. Me pareció súper interesante su propuesta de valor, que habla de cómo promover talento no sólo desde la teoría sino también desde la experiencia de las personas que forman parte de la fundación, gente con un desarrollo y un aprendizaje que puede ser un gran aporte —cuenta. 

Desde lo académico, dice Teresita, aún hay que indagar más para comprender bien porqué el mercado deja de lado a este grupo etario. Es necesario ir más allá de las ideas preconcebidas. 

—Hay varios prejuicios asociados, como por ejemplo que después de cierta edad rindes menos, o eres más caro, o más rígido, o que te cuesta adaptarte a lo nuevo en esta era digital tan demandante. Pero se descarta a priori, sin confirmar si eso es así o no en cada caso. El descarte viene desde los procesos de selección, que buscan candidatos hasta 40, 45 años; una persona joven, flexible, digital, muy dispuesta a moverse. Por otro lado, muchos piensan que a cierta edad ya las personas quieren “descansar”. Y si tu les preguntas, te dicen que no. Son dos mundos que no conversan. 

—Muchas organizaciones tienen políticas establecidas para la contratación de personas mayores. ¿Está sólo en el papel? 

—Es políticamente incorrecto decir lo contrario. Pero lo que uno observa es que algunas organizaciones empiezan a moverse, tienen buena reputación y son líderes, y luego otros les quieren copiar, y así se va avanzando. Hoy eso está pasando. Y así ves iniciativas como el Sello Mayor o la iniciativa “Empresa para Todas las Edades” de Tálanton. 

—Al menos en el segmento profesional, vemos gente mayor que fue gerente, que tuvo grandes sueldos, y aspira a algo similar, lo que dificulta su contratación. 

—Esas personas tampoco tienen ya las mismas necesidades, porque tu vida va cambiando. Entonces tal vez puedas estar dispuesto a abrirte a otro tipo de propuestas, a aportar desde otro lugar. Muchos vuelven a entrar al mundo del trabajo incluso después de jubilar, en condiciones totalmente distintas, y están fascinados.

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Según Teresita, en los últimos cuatro o cinco años ha crecido la presión hacia el sistema, por parte de mayores de 50 años que son y sienten muy competentes, quieren seguir involucrados en el mundo laboral y luchan contra los prejuicios asociados a su edad. Pero, advierte, para que tengan éxito es fundamental tener el mindset correcto. 

¿A qué se refiere con esto? En primer lugar, dejar de entender el trabajo de manera lineal, como una flecha que va hacia arriba y pensar un plan B desde mucho antes de que sea necesario. La psicóloga asegura que hay personas que han vivido este proceso de forma más espontánea. Esto  las convierte en testimonios de empuje, resiliencia y capacidad creativa. Son fuente de inspiración para muchos. El emprendimiento es una de sus opciones, no la única. 

—Cuando haces este cambio de mindset, se te abren muchas puertas. En cambio, si tu esperas que las oportunidades vengan desde afuera, te vas a quedar esperando en tu casa —dice. 

—¿Qué es lo más importante que hay que entender?

—Antes era estudiar, trabajar, jubilar, y se acabó la vida, pero hoy los autores están hablando de ciclos de trabajo, iterativos. Así como ves jóvenes que entran al mundo del trabajo, salen, viajan, estudian, se actualizan y vuelven a trabajar, ves gente de más edad muy dispuesta a cambiar, a aprender cosas nuevas, vincularse con otras áreas. Finalmente, lo que las personas más valoran es aprender, sentirse desafiadas, exponerse a otras experiencias. 

—¿Cómo impulsar ese cambio y pensar de manera positiva, cuando enfrentas el desgaste de llevar mucho tiempo sin encontrar trabajo y sin ingresos?

—Se ha visto que esto puede ser más difícil para los hombres que para las mujeres; se habla incluso de “muerte social”. Hay situaciones bien dramáticas. Pero la clave es ser capaz de pensarse en otros contextos, idear alternativas para reinventarse. A veces uno tiene que renunciar a eso que pensó que iba a ser y no fue, o lo que esperaría que iba a pasar y no está pasando. Es un duelo muy personal y hay que estar dispuesto a pedir ayuda y generar redes. Las personas con más acceso a otras pueden finalmente generar un espacio. Mientras más colectivo, más rápido. Hay mentorías que ayudan mucho; también hay cada vez más iniciativas desde los municipios. 

La profesional advierte que, frente a situaciones que causan dolor, pena y traen desafíos, podemos ir desarrollando competencias para enfrentarlas; vivir un proceso de duelo y resignificación. Es lo que le sucede a más del 70% de las personas. Pero cuando sentimos que no tenemos la capacidad de abordar estas situaciones, y tener autonomía en el sentido de sentirse dueño del propio espacio vital, se generan problemáticas de salud mental y es bueno pedir ayuda profesional. 

—Esta nueva longevidad, donde tenemos personas que están proyecto vivir 30 años más que los que antes se vivían, y en condiciones de salud bastante buenas, es un fenómeno bastante nuevo en la historia de la humanidad. Por lo tanto, como sociedad tenemos que ir construyendo una nueva forma de estar en esta nueva etapa, ir pensando en cómo nos vamos a apropiar los seres humanos de ese desafío. Es una nueva forma de estar en la adultez. Hoy vivimos los 70 de otra manera. Y es un desafío muy bonito —concluye Teresita.