18 May Tálanton llama a revisar norma que impone retiro obligatorio a los 75 años en el sector público
La entrada en vigencia, a partir del 1 de enero de 2027, del artículo 90 de la Ley N°21.794 —que establece el cese obligatorio de funciones para funcionarios públicos al cumplir 75 años, independientemente de su desempeño, salud o voluntad— constituye un retroceso preocupante en materia de inclusión laboral y envejecimiento activo. Así lo señala Tálanton, organización de la sociedad civil dedicada a promover la progresión laboral de personas mayores de 50 años y la construcción de un país más justo y preparado para el desafío demográfico.
La medida, que fue incorporada en el protocolo suscrito entre el Gobierno y la Mesa del Sector Público, se aplicará de manera general a partir de 2027, sin distinguir entre tipos de cargos ni considerar evaluaciones de desempeño. Según la norma, quienes cumplan 75 años deberán cesar en sus funciones, y aquellos que ya hayan alcanzado esa edad deberán hacerlo de forma inmediata. A cambio, se establece una indemnización de hasta seis meses de remuneración con un tope de 90 UF por mes.
Para Tálanton, esta disposición legal institucionaliza una forma de discriminación por edad, al establecer un límite arbitrario sin atender criterios de capacidad, experiencia ni mérito, infringiendo principios constitucionales e internacionales que Chile ha comprometido.
La Constitución Política de la República garantiza la igualdad ante la ley y prohíbe toda discriminación arbitraria (art. 19 N°2), reconociendo además el derecho al trabajo y su protección (art. 19 N°16). A nivel internacional, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, ratificada por Chile en 2017, consagra el derecho al trabajo de las personas mayores, exigiendo a los Estados evitar la discriminación por edad, garantizar condiciones laborales dignas y adoptar políticas que promuevan su empleabilidad.
Si bien Chile formuló una reserva a este tratado en relación con ciertos cargos públicos, dicha reserva exige que cualquier límite de edad sea legítimo, razonable y proporcionado. La norma aprobada no cumple con estos estándares. Su aplicación general, sin distinción de funciones ni justificación técnica, resulta excesiva, especialmente considerando que solo el 2,8% del funcionariado central tiene más de 65 años, según cifras del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales.
Además, la exclusión de altos cargos políticos y de gobierno de esta norma —como ministros, parlamentarios y el propio Presidente de la República— socava el principio de igualdad, y transmite un mensaje contradictorio sobre quiénes pueden seguir contribuyendo activamente al país.
Desde Tálanton expresamos nuestro pleno respaldo a la carta recientemente enviada al Presidente de la República por un grupo de ciudadanos mayores de 75 años, quienes interpelan al Ejecutivo a revisar esta medida y avanzar hacia una función pública más equitativa y representativa.
La edad no define la capacidad
En Tálanton creemos que la edad no puede ser el único criterio para definir la permanencia laboral, especialmente en un contexto donde la experiencia acumulada, la diversidad etaria y la participación activa de personas mayores son clave para enfrentar los desafíos sociales, económicos y culturales del país.
En vez de imponer retiros forzosos, proponemos:
- Sustituir la imposición por opciones voluntarias de retiro, con incentivos claros y respetando la autonomía individual.
- Evaluar a las personas por su desempeño y no por su edad, incorporando criterios de idoneidad, productividad y necesidades del servicio.
- Incorporar modalidades flexibles de trabajo como la jubilación parcial, el traspaso de conocimientos o la mentoría intergeneracional.
- Impulsar un cambio cultural en el Estado, que elimine estigmas y reconozca el valor de todas las trayectorias laborales.
Chile enfrenta una profunda transición demográfica. Responder con políticas públicas que excluyen, en lugar de integrar, es un error estratégico y ético. En Tálanton seguiremos trabajando por una sociedad que entienda que la longevidad no es una carga, sino una oportunidad.