03 Mar “Estamos en un punto de inflexión sin precedentes, impulsado por el avance acelerado de la tecnología y la inteligencia artificial”. Por Andrés Ossandón Buljevic
Desde tu experiencia, ¿cuáles son los principales obstáculos que has advertido en las organizaciones para lograr la progresión laboral de las personas de 50+ años?
En mi opinión, estamos en un punto de inflexión sin precedentes, impulsado por el avance acelerado de la tecnología y la inteligencia artificial. Por primera vez en la historia, las generaciones nativas digitales están adquiriendo un poder e influencia insospechados que supera al de las generaciones mayores, transformando profundamente la forma en que trabajamos y redefiniendo la dinámica intergeneracional dentro de las organizaciones.
Este cambio ha tenido un impacto significativo en los trabajadores mayores de 50 años, quienes, debido a percepciones y juicios arraigados, pueden sentirse vulnerables e incluso inseguros ante las nuevas exigencias tecnológicas. La velocidad de la transformación digital no solo los desafía a adaptarse continuamente, sino que también los exponen a estereotipos que los califican de “lentos”, “rígidos” o “torpes”. Un reflejo de esta realidad es la proliferación de memes en redes sociales que ridiculizan sus dificultades con herramientas digitales, reforzando prejuicios y creando barreras, tanto invisibles como explícitas. Esta narrativa no solo afecta su confianza y sentido de pertenencia, sino que también priva a las organizaciones de su experiencia, conocimiento y perspectiva, elementos clave para construir equipos diversos y resilientes en un entorno de cambio constante.
Otro factor que profundiza esta brecha generacional es la concepción del tiempo. Tanto las generaciones más jóvenes como las mayores experimentan la presión del «hacer», pero mientras los primeros han internalizado una cultura de inmediatez, los segundos tienden a valorar los espacios de reflexión y análisis. Sin embargo, en muchas organizaciones, detenerse a pensar o debatir es visto como una pérdida de tiempo, privilegiando la acción sobre la profundidad del pensamiento. Esta mentalidad impacta directamente a los profesionales senior, cuyo valor no radica solo en la ejecución, sino también en su capacidad de juicio estratégico y su experiencia.
Por otro lado, uno de los principales obstáculos que enfrentan las personas mayores de 50 años en su progresión laboral es la percepción errónea de que la edad limita la capacidad de adaptación y aprendizaje. Muchas organizaciones asumen que tienen menos habilidades digitales o menor flexibilidad para enfrentar cambios, cuando en realidad su experiencia y criterio son activos que pueden ser muy valiosos para la organización. En realidad, la combinación de experiencia, criterio y madurez profesional que poseen no solo es importante, sino esencial para la sostenibilidad organizacional en un mundo y contexto cada vez más volátil e incierto.
Por último, la visión cortoplacista de la productividad y la creciente “cultura de lo desechable” han llevado a muchas organizaciones a considerar que los trabajadores mayores de 50 años están en la fase final de su permanencia laboral, descuidando sus necesidades, expectativas y oportunidades de desarrollo. Esta mentalidad no solo priva a las empresas de talento altamente capacitado, sino que también profundiza la desigualdad y distancia entre las generaciones.
¿Cuáles son a tu juicio los caminos para abordar estos obstáculos?
Si las organizaciones realmente desean aprovechar el potencial de todos sus colaboradores, deben replantear sus propósitos, modelos de negocio, sistemas de gobernanza y estrategias de desarrollo y gestión del talento. En otras palabras, deben definir con claridad la cultura organizacional que buscan construir y fortalecer. En este sentido, la intergeneracionalidad no puede ser un elemento secundario, sino un pilar central de esa cultura y una estrategia clave para generar resultados esperados.
Para ello, es fundamental derribar prejuicios, abrir espacios de diálogo y fomentar una cultura de aprendizaje continuo que valore el aporte de cada generación. La clave no está en elegir entre juventud o experiencia, sino en construir entornos donde ambos se complementan y potencializan, aprovechando la inteligencia colectiva y metodologías de co-creación. Solo así las organizaciones podrán innovar, adaptarse y prosperar en un mundo en constante evolución. Por lo tanto, la diversidad generacional no es sólo un desafío y una oportunidad, sino una verdadera ventaja competitiva y diferenciadoras para las organizaciones.
Algunas Acciones concretas para lograrlo:
- Combatir sesgos con datos: Sensibilizar a líderes y equipos con evidencia sobre el valor estratégico de la experiencia y la contribución de personas 50+.
- Promover un liderazgo generacionalmente diverso: Incluir perfiles senior en roles estratégicos para visibilizar su aporte y generar confianza en la organización.
- Fomentar la mentoría inversa y colaborativa: Implementar programas donde los jóvenes enseñen nuevas tecnologías a los mayores y estos últimos compartan su conocimiento estratégico y experiencia.
- Diseñar planes de carrera adaptados: Crear trayectorias laborales flexibles que permitan tanto el crecimiento como la transición hacia nuevos roles.
- Invertir en reskilling y upskilling: Desarrollar programas de formación en habilidades digitales, gestión del cambio y liderazgo para potenciar la empleabilidad de todas las generaciones.
- Revisar criterios de selección y promoción: Asegurar que los procesos internos sean inclusivos y no penalicen la edad, fomentando una evaluación basada en competencias y logros.
- Fomentar la intergeneracionalidad como un activo organizacional: Crear espacios de trabajo colaborativos donde la diversidad de edades sea reconocida y valorada como un elemento clave para la innovación y el éxito organizacional.
- Generar espacios de diálogo y conversación intergeneracional: Asegurar instancias estructuradas y espontáneas donde personas de diferentes edades dentro de una organización puedan compartir experiencias, perspectivas y conocimientos de manera abierta y constructiva.
Andrés Ossandón Buljevic
Socio fundador
Co fundador de Proqualitas Consultores, empresa de consultoría en los temas de estrategia, clientes, gestión de personas y cultura ética organizacional con más de 32 años en el mercado y certificada como empresa B. Co fundador y Director en la Asociación Ética Empresarial y Organizacional de Chile. Director Fundación Cristo Vive.